Los Andes venció por 2-0 a Racing (Córdoba) y llega a la punta
Los de Lomas de Zamora se impusieron por los tantos rubricados por Julián Rodríguez Vuotto y Julián Navas. Transitoriamente se meten en el lotes de los animadores.
El Eduardo Gallardón se vistió de gala. En un contexto inmejorable por la celebración del Día Mundial del Hincha de Los Andes, el conjunto dirigido por Lemos tenía la misión de regalarle una alegría a su gente. Aunque el trámite comenzó cuesta arriba, el equipo reaccionó a tiempo en la segunda mitad, mostró su jerarquía y terminó desatando la locura en las tribunas con una merecida e inapelable victoria.
El inicio del encuentro estuvo lejos de ser el ideal para el cuadro anfitrión. La visita asumió el protagonismo de la primera parte, se adueñó del mediocampo y, explotando la velocidad de sus transiciones, generó las opciones más nítidas de peligro.
El elenco de la dupla avisó primero con un remate de Machado tras una rápida combinación colectiva que terminó en las manos de López. Poco después, un quite oportuno sobre Cañete dejó a Córdoba mano a mano frente al arco lomense, pero el guardameta nicoleño achicó de manera notable para evitar la caída de su valla. Chavarría también tuvo la suya con una media vuelta que se fue apenas desviada.
A Los Andes se lo notaba incómodo, impreciso y le costaba hilvanar juego, inquietando únicamente con un cabezazo alto de Rodríguez Vuotto tras un córner. Si bien el local intentó progresar sobre el final por la banda derecha, la intrascendencia y el constante choque hicieron que el descanso llegara con un justo empate en cero. Los cordobeses fueron superiores, pero no lograron facturar.
El entretiempo fue clave. El ingreso de Rodríguez por un apagado Ortiz (no estaba en plenitud desde lo físico) surtió un efecto inmediato, cambiándole la cara por completo a la mitad de la cancha de Los Andes. Tras un susto inicial en los primeros segundos del complemento -donde Chavarría volvió a exigir un desvío al córner y luego asistió a Pache, quien definió desviado-, comenzó el monólogo lomense.
El quiebre del cotejo llegó tras una magnífica jugada colectiva: Valdez Chamorro combinó con Rodríguez, este profundizó para el desborde de Grance, y el lateral sacó un centro atrás preciso para que Rodríguez Vuotto, de frente al arco, fusilara a Olivera y decretara el 1-0.
El gol inyectó una dosis letal de confianza en el Milrayitas, que a partir de allí manejó los hilos con criterio e intensidad. Grance, de enorme segunda mitad, fabricó otra gran maniobra por izquierda y asistió a Asenjo, quien increíblemente se lo perdió abajo del arco. Sin embargo, el artillero mendocino tendría revancha participando en la jugada del segundo grito. Un gran centro de zurda de González encontró la cabeza de Asenjo; Olivera alcanzó a desviar el testazo contra su palo izquierdo, pero el rebote corto fue capitalizado por Navas, quien en total soledad empujó la pelota a la red para sellar el 2-0 definitivo.
Los minutos finales fueron pura algarabía en Lomas de Zamora. Con una defensa férrea y el control absoluto del balón, la escuadra dueña de casa neutralizó la impotencia de la Academia cordobesa, que solo pudo aproximarse con un bombazo de media distancia de Machado bien controlado por López en dos tiempos.
Triunfazo con dos caras para Los Andes: supo aguantar cuando el rival dominó y lo liquidó con fútbol y autoridad en el complemento para regalarle una fiesta memorable a toda su gente.
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