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Boca hizo una oferta formal por Romaña y hay diferencias con San Lorenzo

Riquelme se está encargando personalmente de las negociaciones y, luego de haber entablado charlas con su entorno para conocer su situación, acercó la primera propuesta formal por el defensor colombiano.

Rodolfo Arruabarrena fue claro con Juan Román Riquelme en una de las tantas charlas futboleras que tuvieron antes de convertirse en el nuevo entrenador de Boca. Al plantel le hace falta otro central aguerrido, de jerarquía. Y el que más convence al Vasco es Jhohan Romaña. El Xeneize ya dio el primer paso formal: elevó una oferta concreta para comprarlo.

El presidente azul y oro se está encargando personalmente de las negociaciones por el defensor colombiano, cuyo contrato en San Lorenzo finaliza en diciembre próximo. En los últimos días tuvo los primeros acercamientos con su entorno, para conocer su situación y sus intenciones de cara al próximo semestre.

El técnico Gustavo Álvarez lo considera el gran estandarte del fondo azulgrana y la flamante dirigencia presidida por Marcelo Culotta ya empieza a trabajar en la extensión del vínculo que concluirá en tan solo unos meses. Sin embargo, Romaña tiene otra película en la cabeza. A los 27 años, protagonista recurrente de los últimos mercados de pases, cree que llegó el momento de dar el salto. 

No contempla la renovación, aunque tampoco quiere pegar el portazo e irse en malos términos: su intención es marcharse en esta ventana y dejarle dinero al club que le abrió las puertas en enero de 2024, lo potenció, le brindó su cariño y lo convirtió en uno de los centrales más sólidos del fútbol argentino.

Atento a esa situación, Boca presentó una propuesta de tres millones de dólares por la totalidad de su pase. Una cifra significativa para un San Lorenzo condicionado por sus problemas económicos, pero que está muy lejos de los cinco millones que pretenden en Boedo. La brecha es real y la negociación recién empieza.

La pelota, ahora, está del lado cuervo. El verdadero dilema que deberá resolver Culotta no es solo económico: es político. Venderle otro titular indiscutido a Boca, muy por debajo del valor de su cláusula de rescisión, podría generar el primer gran cimbronazo de esta dirigencia entrante. Los antecedentes están frescos y siguen generando malestar: Juan Ramírez, Malcom Braida y hasta el propio Miguel Ángel Russo se fueron por esa misma puerta. San Lorenzo sabe lo que cuesta ese tipo de decisiones. 

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